TURISMO y PATRIMONIO.
14 Oct 2020

TURISMO y PATRIMONIO.

Pueblos con encanto. Ciudades y Villas con carácter.

Pequeñas villas medievales, cascos históricos llenos de historia o hermosas áreas rurales próximas a grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla o Bilbao se encuentran sitios perfectos para descubrir con curiosas tradiciones, fiestas populares o la cocina más típica.

La variedad es enorme y se reparte por todo el territorio nacional. En el interior, abundan las villas medievales y pueblos que aún conservan parte de su pasado romano o árabe. Cerca de Madrid se pueden visitar pequeñas ciudades de ambiente rural en la sierra. En Andalucía y Extremadura son muy comunes los pueblos de arquitectura blanca. En Cataluña, Comunidad Valenciana y Región de Murcia se combinan los puertos pesqueros con pueblos ligados a la huerta. Mientras, en regiones como Aragón, Castilla y León, Castilla – La Mancha, La Rioja o Navarra encontrarás villas en las que parece que el tiempo se detiene. En el norte, con Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco, el mundo rural y las villas marineras son protagonistas. Y, por supuesto, las islas Baleares y Canarias conservan sus raíces en pequeñas localidades llenas de encanto.

La Ruta por las Ciudades y Villas Medievales va desde el País Vasco hasta Extremadura. Durante todo el camino se suceden pueblos y ciudades con un impresionante patrimonio monumental, perfectamente conservado tras el paso de los siglos. Su sabor medieval no deja indiferente.

El trayecto para llegar estos pueblos con encanto es habitualmente sinuoso y por carreteras de montaña

En el País Vasco, se halla Hondarribia (Guipúzcoa), en plena Costa Vasca. Una localidad sorprendente, entre otras cosas, por el sabor marinero que se respira, sus playas cercanas y su gastronomía, reconocida a nivel internacional. En la misma región, pero esta vez en su interior, en la provincia de Álava, encontrarás Laguardia. Su propuesta turística es pasear por su casco antiguo y probar alguno de sus vinos con Denominación de Origen Rioja Alavesa, de gran prestigio mundial. Otra parada obligatoria es la que lleva a Estella o Lizarra.

En tierras castellanas desataca Almazán, en Castilla y León, con el río Duero y sus inmensos campos de labranza y Pedraza (Segovia), con sus casonas y el casco viejo. En Castilla-La Mancha uno de sus pueblos con encanto es Sigüenza (Guadalajara), donde conocer cómo era la vida de los caballeros medievales. Hace casi mil años por aí pasaba el Cid Campeador, un héroe legendario de la historia de España. Más al sur, en Consuegra, en la provincia de Toledo se puede admirar su conjunto de molinos de viento, que tanto recuerdan a los gigantes imaginarios contra los que luchó don Quijote de La Mancha, el inmortal personaje de Miguel de Cervantes. Hacia Extremadura, las ciudades de Coria (Cáceres) y Olivenza (Badajoz), deben estar en una ruta turística ya que su visita es totalmente recomendable.

Panorámica de Morella

Otros pueblos y villas que invitan a olvidar-se del actual vertiginoso ritmo de vida. Son ciudades y pueblos de menos de 50.000 habitantes que cumplen una serie de requisitos que les permite ser reconocidos municipios con encanto por su calidad de vida. Actualmente en España hay diferentes localidades que destacan en este aspecto como Morella, en la Comunidad Valenciana; Balmaseda, Lekeito y Mungia, en el País Vasco o Rubielos de Mora, en Aragón. Se trata de lugares con encanto que respetan las tradiciones, el gusto por lo casero y el paso natural del tiempo. Estas ciudades y pueblos promueven, el respeto al medioambiente y la promoción de alimentos naturales y productos artesanales.


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Panorámica de Calella de Palafrugell

Catalunya tiene también numerosos pueblos con encanto en el que se incorporan valores como la cultura, el arte, la gastronomía, la arquitectura o la innovación para ofrecer al visitante una experiencia completa. Por poner algunas referencias que puedan servir de guía al visitante a la hora de preparar su programa turístico, podemos mencionar Manresa, la ciudad que inspiró Ignacio de Loyola. La capital de la comarca del Bages proyecta su carácter espiritual como el lugar que inspiró San Ignacio de Loyola. Es también el punto neurálgico del tramo catalán del Camino Ignaciano, la ciudad de la luz del gótico y un referente del barroco.

Catalunya tiene una rica historia, hermosos y variados paisajes y una asombrosa comida y vino local. También hay un número de preciosos pueblos medievales en Catalunya que vale la pena salir de la ciudad. Begur, Rupit, Pals y Peratallada, por ejemplo, son lugares con encanto que veneran la tradición, el gusto por lo casero y el paso natural del tiempo.

Entre los principales detalles que enmarcan estos pueblos se encuentran el respeto al medio ambiente y la promoción de los alimentos naturales y los productos artesanales. De la lista de Pueblos con Encanto, destacamos algunas particularidades que los han hecho dignos de esta marca y son de visita obligada.

CALELLA de PALAFRUGELL. – Un conjunto de casas encaladas. Es un pueblo marinero ubicado a lo largo de un litoral rocoso. Calella de Palafrugell ha conservado su auténtico encanto. Su arquitectura es una mezcla impresionante de antiguas casas de pescadores y villas elegantes que combinan una decoración de blancos deslumbrantes con delicados tonos pasteles. Al irresistible encanto de la localidad también destaca la gran aportación de su zona circundante, que acoge magníficos parques naturales, idílicas calas de arena y algunos de los jardines botánicos más fascinantes del Mediterráneo como los Jardines de Cap Roig.

CASTELLAR de N’HUG. – Es un pueblo pintoresco situado en el extremo norte de la provincia de Barcelona, ​​con un fabuloso entorno natural. El pueblo incluye una encantadora arquitectura románica catalana. Castellar de N’Hug tiene bien conservados las calles de estilo medieval, empedradas, con buenos ejemplos de la arquitectura rural vernácula, caracterizada por las tradicionales casas de piedra. La Edad Media fue una época de gran esplendor artístico y prosperidad para el pueblo, como se puede ver en las numerosas estructuras románicas que se encuentran en toda la región. La iglesia de Santa María de n’Hug, en el centro de la población, fue construida en el siglo XI, con algunos añadidos neoclásicos posteriores. En las cercanías se encuentran otras iglesias románicas catalanas, como la de Sant Vicenç de Rus, de principios de siglo XII, con interesantes pinturas murales, y la de Sant Joan de Cornudella, coronada por un campanario. Castellar de N’Hug también tiene interesantes museos que ofrecer a al visitante. En el lugar conocido como Clot del Moro hay un Museo del Cemento, el Museo de la fábrica de Ashland de Castellar de n’Hug, un ejemplo llamativo de Art Nouveau industrial que fue la primera fábrica de cemento de Catalunya.

PALS. – A pocos kilómetros del mar Mediterráneo, en la Costa Brava, se encuentran las calles medievales de Pals. Un bonito casco antiguo que ha sido declarado Conjunto Histórico Artístico. En el barrio gótico de Pals le esperan bonitas calles adoquinadas flanqueadas por casas aristocráticas. La playa de Pals completa la visita a la ciudad amurallada. En cualquiera de estos puntos se puede degustar la gastronomía de la zona, basada en productos tanto de mar como de la montaña.

Muy cerca, casas de cuento de hadas esculpidas en piedra, restaurantes elegantes, plazoletas a la antigua y restos medievales impresionantes hacen de Peratallada una joya de Catalunya ubicada en la comarca del Baix Empordà. Aparentemente es un pueblo pequeño y aislado que complementa la lista de monumentos histórico-artísticos desde 1975. Entre sus principales atracciones se encuentran la antigua Plaza de les Voltes, la iglesia románica del siglo XIII, las murallas de la ciudad y los encantadores edificios y torres que una vez formaron parte del castillo que daba nombre a la localidad. Peratallada también destaca por ser una de las poblaciones catalanas mejor fortificadas. La villa, es uno de los núcleos más importantes en cuanto a arquitectura medieval. De un extraordinario atractivo y belleza conserva su antiguo aspecto feudal, con calles empedradas y estrechas.

RUPIT. – Está situado en una pequeña colina rocosa, a 882 m sobre el nivel de mar. Rupit es uno de los pueblos catalanes más bonitos. Con su escenario de postal perfecta, calles de piedra caliza sin tráfico y casas rústicas que datan de los siglos XVI y XVII, esta joya escondida es una recompensa para cualquiera que busque el esplendor catalán.

Pasear por las calles medievales, probar algunos quesos y embutidos locales en una de las idiosincrásicas tiendas que salpican el camino, explorar los impresionantes restos del Castillo de Rupit y las numerosas y bellas iglesias de la zona. Es un lugar que transporta a cualquier visitante a una época lejana en el tiempo. Es un pequeño pueblo que llama a muchos turistas y visitantes por su atractivo. También vale la pena hacer el corto camino a pie hasta el Salt de Sallent, una bonita y alta cascada en la zona. Rupit es un pequeño pueblo del interior de Catalunya donde el paisaje ha encontrado el equilibrio perfecto entre la grandiosidad geológica y la escala humana. Es un pueblo que parece hecho para admirar y que conserva la calma antigua de sus calles adoquinadas. Destacan sus casas de los siglos XVI y XVII.

VALLE DE BOI. – Situado en la comarca de la Alta Ribagorça de Lleida, el Valle de Boí se encuentra en la parte más occidental del Pirineo catalán. El papel tan relevante desempeñado por el valle de Boí en la Edad Media dejó un importante legado arquitectónico, uno de los más notables de Catalunya

Taüll está a 1.482 metros sobre el nivel de mar. El pueblo se divide en dos partes, situadas alrededor de las iglesias de Santa María y San Clemente, las pinturas murales son unos de los más importantes exponentes del arte románico catalán. Destaca especialmente el Pantocrátor, o Cristo Majestuoso.

Conjunto románico de la Vall de Boí

Taüll-Valle de Boí. – El conjunto románico de la Vall de Boí está formado por las iglesias de San Clemente y Santa Maria de Taüll, Sant Joan de Boí, Santa Eulàlia de Erill la Vall, Sant Feliu de Barruera, la Natividad de Durro, Santa Maria de Cardet, la Asunción de Cóll y la ermita de San Quirc de Durro. Su excepcionalidad hizo que, en 2000, la UNESCO lo declarara Patrimonio Mundial. Las iglesias románicas del Valle de Boí son el reflejo artístico de una sociedad estructurada en torno a las jerarquías eclesiásticas y señoriales, personificadas en este caso en los señores de Erill y el obispado de Roda de Isábena, promotores de estos templos. Se mencionan por primera vez en el siglo XII. Originalmente la idea era establecer un centro monástico aquí. Una visita a Parque Nacional de Aigüestortes es también muy recomendable. Está muy cerca del pueblo. Dentro del valle de Boí, en la comarca del Alt Pirineu, Lleida, también encontramos el pequeño pueblo de Erill la Vall. La iglesia de Santa Eulalia está incluida en la colección de templos románicos de este valle que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La iglesia de Santa Eulalia, en Erill la Vall, del siglo XII, al igual que el resto de los templos vecinos, todos fueron construidos en estilo románico lombardo. El edificio, totalmente remodelado, tiene una nave con un ábside central y un esbelto campanario adosado de seis pisos de altura. En el interior podemos ver algunas pinturas murales notables, así como el conjunto escultórico que representa el Descenso de la Cruz, actualmente conservado en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) y el Museo Episcopal de Vic (MEV).


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