GASTRONOMIA en TURISMO. El sabor de un destino turístico
04 Mar 2021

GASTRONOMIA en TURISMO. El sabor de un destino turístico

La agroindústria, uno de los sectores más dinámicos

El sector agroalimentario representa una cifra de negocio de 38.205 millones de euros. Ocupa directamente 163.372 personas, y representa un equivalente del 16,28 del PIB. La Industria agroalimentaria catalana está integrada por más de 57mil explotaciones agrarias y casi 4mil industrias de alimentación y bebidas. La industria de alimentos y bebidas representa el 23% de la cifra de negocio del sector en el conjunto de todo el Estado español.

En la última década, el sector de alimentos y bebidas de Catalunya ha hecho una gran apuesta por la internacionalización de sus productos. En los últimos 10 años, las exportaciones se han incrementado un 45% en volumen y un 65% en valor. El aumento constante de valor los últimos diez años y los ritmos de crecimiento superiores a otros países europeos, con similar potencial exportador, consolidan a Catalunya como uno de los clusters agroalimentarios líderes en Europa según los últimos datos del European Cluster Observatory. Catalunya exporta alimentos a más de 200 países y el sector cárnico es el más exportador seguido del fine food, frutas y verduras, aceites y vinos.

Fuente: PRODECA

La cocina como creación artística para deleite de los sentidos.

Los nuevos restauradores del país son artistas en los fogones y así lo demuestra su enorme reconocimiento internacional. Por ejemplo, el “Celler de Can Roca”, de los hermanos Roca y situado en Girona, ha sido el mejor restaurante del mundo en varias ocasiones para la prestigiosa revista “Restaurant”. Es el mismo título que ya había conseguido Ferran Adrià en su restaurante “El Bulli” y durante cinco años. “Mugaritz” y “Asador Etxebarri”, en el País Vasco, también aparecen en esta lista como 9º y 6º mejor restaurante, respectivamente. Además, hasta 11 restaurantes españoles poseen la máxima calificación otorgada por la influyente “Guía Michelin”.

Las obras de estos nuevos artistas de la cocina se caracterizan por su originalidad e innovación, que combinan la tradicional cocina mediterránea con creativas propuestas. Son muchos los restaurantes de España distinguidos por su calidad y creatividad. De este modo, a lo largo de todo el país se reparten alrededor de 200 establecimientos con estrellas Michelin. Destacan 11 con la máxima distinción, uno en Andalucía, uno en la Comunidad Valenciana, otro en Madrid, cuatro en Cataluña y cuatro en el País Vasco.

Muchos de los platos elaborados por estos excelentes cocineros están basados en la dieta mediterránea. Ésta consiste en la combinación entre una forma de alimentación y otros factores relacionados con la cultura mediterránea (vida más tranquila, siesta, ejercicio, etc.). La dieta mediterránea no corresponde a un concepto estrictamente geográfico. Por ejemplo, Portugal y Canarias no están bañadas por este mar y también la tienen. Aun siendo indudables las ventajas de esta dieta, este hecho no nos debe hacer caer en la creencia de que se trata de una especie de “dieta panacea” que va bien para todo. Lo que sí podemos concluir es que la dieta mediterránea presenta aspectos muy beneficiosos en la prevención, no sólo de enfermedades cardiovasculares, sino también de otras patologías, entre las que se puede incluir posiblemente algunos tipos de neoplasias.

Y otro de los aspectos más relevantes de la gastronomía española son, sin duda, sus vinas. Blancos, rosados, tintos, finos, caves o espumosos maridan a la perfección con un determinado plato. España es uno de los grandes productores mundiales de vino, tiene más de 900.000 hectáreas de superficie de viñedo y una gran variedad de uvas. De hecho, el cultivo de la vid se ha convertido en todo un arte en España. Hacer enoturismo va mucho más allá de catar vinos. Es una experiencia que te llevará a dormir entre viñedos, conocer bodegas centenarias, recibir clases a cargo de expertos sommeliers… y una variada oferta de propuestas enoturísticas.

Gastronomía y tradiciones

Dicen los más sabios que «somos lo que comemos» y que el reflejo de las sociedades se vislumbra en la gastronomía de éstas. En Catalunya, desde tiempos lejanos, se ha forjado una historia particular en las cocinas y fogones de las casas catalanas, que ha dejado una huella de incalculable valor cultural y que se ha convertido en el pilar fundamental sobre el que se edifica una de las mejores gastronomías del mundo por la gran riqueza y variedad de los alimentos que la conforman. La historia de la gastronomía catalana remonta a la propia creación de este pequeño país y a su capacidad de incorporar lo mejor de las cocinas con las que ha entrado en contacto a lo largo de los siglos. Gracias a estos vínculos históricos y saber sacar jugo de las posibilidades que ofrecían platos de países de todo el mundo, la cocina catalana se ha convertido en un modelo gastronómico a seguir.

De la mano de productos propios del entorno mediterráneo, la cocina catalana se ha forjado como un fiel reflejo de las personas que la han cultivado y que la han hecho posible, convirtiéndose en una parte esencial de la estructura cultural del pueblo catalán. Museo comestible de las pericias de sus habitantes alrededor del mundo, el resultado de esta meta es poder disfrutar de un recetario que transmite los valores y el saber hacer de los catalanes, que contribuye a definir una identidad propia y que ha llevado Catalunya a ser considerada una de las culturas de referencia por excelencia.

La gastronomía catalana, además, es sinónimo de tradición y costumbres muy arraigadas por el pueblo. La vinculación de platos típicos catalanes con celebraciones y tradiciones de la cultura es muy estrecha, pero es precisamente este rasgo el que distingue la identidad catalana de muchas de las grandes sociedades mundiales que son un referente económico y social líder, pero que pierden fuelle cuando llega la hora de sentarse a la mesa y compartir una buena comida con amigos y familiares.

EL TURISMO GASTRONOMICO. La influencia del patrimonio gastronómico como factor decisivo en la elección del destino de los Viajes.

El turismo gastronómico no sólo es capaz de atraer a turistas de calidad, con una mayor disposición al gasto y más respetuosos con la cultura local, sino que también se ha convertido en un importante factor de competitividad de los destinos turísticos, desempeñando un papel decisivo en su imagen y posicionamiento.

El turismo gastronómico es reconocido como uno de los segmentos emergentes más importantes en el sector turístico. El viaje, la producción, la degustación y la cultura se unen en una modalidad de viaje en auge, identificada como una importante tendencia del mercado.

Los turistas gastronómicos suelen elegir en su mayoría restaurantes tradicionales (88,9%) en los que pueden degustar platos tradicionales, productos típicos y vinos locales. En menor medida, aunque en un porcentaje muy importante (52,2%), se deciden por los gastrobares, establecimientos en los que el turista puede disfrutar de alta cocina en pequeños formatos.

En cuanto al gasto, el turista gastronómico está dispuesto a gastar por persona 51,85€ en un menú degustación, 40,79€ en una comida a la carta y 22,21€ en ir de tapas. En otros conceptos, como la compra de productos locales y vinos, la disposición al gasto alcanza los 41,28€, mientras que en la visita de industrias alimentarias la cantidad varía desde los 16,99€ en visitar bodegas, hasta los 10,22€ en otro tipo de industrias.

En general, suelen realizar una mayor variedad de actividades relacionadas con la gastronomía que el resto de los turistas, lo que propicia un mayor gasto en el destino. Sus actividades gastronómicas favoritas son comer en restaurantes (82,8%) e ir de tapas (69,3%). El sector de la restauración y la hostelería se convierte, por tanto, en el escaparate gastronómico del territorio, por ser éste el principal espacio en el que entran en contacto el visitante y el patrimonio gastronómico de un lugar. Los turistas gastronómicos también aprovechan estos viajes para comprar productos locales (62,9%), visitar mercados gastronómicos (59,0%) y realizar actividades enoturísticas, tales como visitar bodegas (49,1%) y comprar vinos (41,5%).

Los destinos gastronómicos preferidos

Entre los destinos gastronómicos favoritos de los españoles aparecen regiones o ciudades que ya han apostado por la gastronomía como línea estratégica clave dentro de su modelo turístico y por la creación de productos turísticos basados en la autenticidad de su patrimonio gastronómico. A nivel autonómico aparecen, por este orden, Andalucía, Galicia, País Vasco y Asturias como las comunidades autónomas preferidas por los españoles a la hora de realizar viajes o escapadas gastronómicas. En relación a las ciudades y municipios favoritos del turista gastronómico, destacan San Sebastián, Madrid, Barcelona, Bilbao y Logroño, conformando el ranking de los 5 destinos gastronómicos preferentes, aunque también cabe mencionar el alto número de menciones que han recibido algunos municipios o comarcas como Gijón, O Grove, o El Bierzo, que más allá de las grandes capitales de provincia, se están convirtiendo en auténticas mecas de la gastronomía.

En cuanto a Catalunya, La gastronomía catalana, además, es sinónimo de tradición y costumbres muy arraigadas por el pueblo. La vinculación de platos típicos catalanes con celebraciones y tradiciones de la cultura es muy estrecha, pero es precisamente este rasgo el que nos distingue de muchas de las grandes sociedades mundiales que son un referente económico y social líder, pero que pierden fuelle cuando llega la hora de sentarse a la mesa y compartir una buena comida con amigos y familiares. Al fin y al cabo, todas las experiencias turísticas que ayudan a descubrir el territorio de cualquier destino turístico, siempre van acompañadas de la experiencia gastronómica con los productos autóctonos y los platos típicos de cada país.


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