El solsticio de verano.- Cultura y Tradiciones de la noche de San Juan
17 Jun 2019

El solsticio de verano.- Cultura y Tradiciones de la noche de San Juan

La noche de San Juan, una fiesta inalterada desde hace más de quinientos años.

La noche de San Juan es una de las fiestas más antiguas y se ha mantenido inalterable desde la Edad Media. La primera referencia documentada de la fiesta data del siglo XV, pero la verbena ha tenido que superar etapas y circunstancias muy diversas para sobrevivir tantos años.

Hasta el siglo XVIII, esta fiesta popular nocturna era un poco descontrolada, con fuego y pirotecnia, pero coexiste con un ceremonial de las autoridades diurno y jerarquizado. A partir del hundimiento de 1714, se desatan las prohibiciones sobre la celebración popular de la verbena, las hogueras y los petardos. Aun así, los barceloneses la mantuvieron. Y hasta finales del siglo XIX no se definieron del todo los elementos que configuran la fiesta tal como es hoy. Una fiesta que continuamos celebrando en las calles y en las plazas.

De esta tradición, también se destaca el hecho de que todos los intentos institucionales de intervenir en la fiesta –como celebrar verbenas organizadas– han acabado fracasando. Eso ha servido para reforzar todavía más el componente popular y garantizar su mantenimiento. Otro rasgo muy característico de la noche de San Juan es que es una fiesta caótica –con miles de personas en la calle, grandes hogueras, petardos por todas partes–, pero a la vez el comportamiento de la gente es muy civilizado, ya que raramente hay incidentes o disturbios.

A pesar de los intentos constantes desde el siglo XVIII, las autoridades no han podido controlar nunca la fiesta. Después de ver reiteradamente cómo la gente hacía caso omiso de las prohibiciones, estos últimos años se ha optado por regular una fiesta que, a ojos de la Administración, puede ser peligrosa y descontrolada. Pero si la verbena de San Juan tiene un elemento característico es que el descontrol de la noche se recupera perfectamente al día siguiente, en cuanto amanece.

La noche de San Juan es una noche mágica en que ocurren prodigios reservados solo a fechas clave y significativas del calendario, como Navidad o Fin de Año. Son aquellas fechas en las que el sentido de inicio, de cambio o de renovación del tiempo es más explícito. Sortilegios, ordalías y fórmulas nos han llegado hasta hoy gracias al espíritu recolector de los folcloristas de finales del XIX y hasta bien entrado el XX.

La Fiesta de San Juan es una tradición que también se extiende a otras culturas. Precisamente en el Magreb tanto árabes como bereberes tienen unas actuaciones similares, y se llevan a cabo fogatas en los patios de las casas o en solares. Tienen por costumbre quemar hierbas aromáticas. Es la pervivencia de una fiesta mediterránea que es anterior al Islam.

En cambio, en Latinoamérica, las leyendas cuentan que en la noche de San Juan se abre la puerta que nos lleva hacia dimensiones mágicas de la realidad. Es la noche en la que el Diablo anda suelto y las tierras son bendecidas por San Juan Bautista.

En definitiva, la Noche de San Juan es una noche mágica llena de encanto, tradición y sobre todo, diversión. Durante esas horas, nos inundamos de un ambiente místico y sobrenatural que llena de magia cada rincón del planeta. Es el mejor momento para reunirse a contar anécdotas, cuentos, leyendas e historietas alrededor de la hoguera. Cada uno es libre de elegir el mejor modo de celebrar la Noche de San Juan, pero lo que está claro, es que para muchos, es una de las mejores noches del año.

SOLSTICIO DE VERANO.

El origen del nombre viene del latín y era solstitium, que se ve una clara evolución a solsticio. Se eligió este nombre porque hace referencia a como está el Sol con el ecuador celeste. Es el resultado de la inclinación del eje norte-sur de la tierra 23,4 grados hacia el Sol. Esta inclinación hace que cantidades diferentes de luz solar alcancen diferentes regiones del planeta durante la órbita de la Tierra en torno al Sol.

Lo que ocurre para que un lado se encuentre más iluminado que otro, es el movimiento de traslación de la Tierra, provocando que cuando esta iluminando al máximo, en un hemisferio es el solsticio de verano y en el hemisferio contrario es el solsticio de invierno.

En el momento que ambos hemisferios están iluminados por igual, se produce el equinoccio, con las estaciones de primavera y verano como las que tienen las temperaturas más altas y en las de otoño y de invierno, las temperaturas son más templadas y frías.

El solsticio de verano ha sido reconocido y celebrado por muchas culturas a lo largo y ancho del mundo.

Los antiguos egipcios, por ejemplo, construyeron las grandes pirámides de forma que el Sol, visto desde la esfinge, se situase exactamente entre dos de las pirámides en el solsticio de verano.

La cultura inca celebraba su correspondiente solsticio de invierno con una ceremonia llamada Inti Raymi, que incluía ofrendas de comida y sacrificios de animales e incluso de personas.

Recientemente, los arqueólogos han descubierto restos de un observatorio astronómico en una ciudad maya enterrada en Guatemala, en la que los edificios estaban diseñados de modo que se alineaban con el Sol durante los solsticios. Durante esos días, la población de la ciudad se resguardaba en el observatorio para contemplar a su rey dando órdenes a los cielos.

Y quizás el más famoso, el monumento de Stonehenge en Reino Unido, ha sido asociado con los solsticios de verano e invierno durante más de 5.000 años. Los observadores en el centro de estas piedras pueden contemplar el amanecer del solsticio de verano sobre Heel Stone, que se encuentra justo en el exterior del círculo principal de Stonehenge.


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