CULTURA y TRADICIONES. Noche de San Juan – El Solsticio de Verano
18 Jun 2018

CULTURA y TRADICIONES. Noche de San Juan – El Solsticio de Verano

La noche de San Juan, una fiesta inalterada desde hace más de quinientos años.

La noche de San Juan es una de las fiestas más antiguas y se ha mantenido inalterable desde la Edad Media. La primera referencia documentada de la fiesta data del siglo XV, pero la verbena ha tenido que superar etapas y circunstancias muy diversas para sobrevivir tantos años.

Hasta el siglo XVIII, esta fiesta popular nocturna era un poco descontrolada, con fuego y pirotecnia, pero coexiste con un ceremonial de las autoridades diurno y jerarquizado. A partir del hundimiento de 1714, se desatan las prohibiciones sobre la celebración popular de la verbena, las hogueras y los petardos. Aun así, los barceloneses la mantuvieron. Y hasta finales del siglo XIX no se definieron del todo los elementos que configuran la fiesta tal como es hoy. Una fiesta que continuamos celebrando en las calles y en las plazas.

De esta tradición, también se destaca el hecho de que todos los intentos institucionales de intervenir en la fiesta –como celebrar verbenas organizadas– han acabado fracasando. Eso ha servido para reforzar todavía más el componente popular y garantizar su mantenimiento. Otro rasgo muy característico de la noche de San Juan es que es una fiesta caótica –con miles de personas en la calle, grandes hogueras, petardos por todas partes–, pero a la vez el comportamiento de la gente es muy civilizado, ya que raramente hay incidentes o disturbios.

A pesar de los intentos constantes desde el siglo XVIII, las autoridades no han podido controlar nunca la fiesta. Después de ver reiteradamente cómo la gente hacía caso omiso de las prohibiciones, estos últimos años se ha optado por regular una fiesta que, a ojos de la Administración, puede ser peligrosa y descontrolada. Pero si la verbena de San Juan tiene un elemento característico es que el descontrol de la noche se recupera perfectamente al día siguiente, en cuanto amanece.

La noche de San Juan es una noche mágica en que ocurren prodigios reservados solo a fechas clave y significativas del calendario, como Navidad o Fin de Año. Son aquellas fechas en las que el sentido de inicio, de cambio o de renovación del tiempo es más explícito. Sortilegios, ordalías y fórmulas nos han llegado hasta hoy gracias al espíritu recolector de los folcloristas de finales del XIX y hasta bien entrado el XX.

EL SOLSTICIO DE VERANO.

El origen del nombre viene del latín y era solstitium, que se ve una clara evolución a solsticio. Se eligió este nombre porque hace referencia a como está el Sol con el ecuador celeste. Es el resultado de la inclinación del eje norte-sur de la tierra 23,4 grados hacia el Sol. Esta inclinación hace que cantidades diferentes de luz solar alcancen diferentes regiones del planeta durante la órbita de la Tierra en torno al Sol.

Lo que ocurre para que un lado se encuentre más iluminado que otro, es el movimiento de traslación de la Tierra, provocando que cuando esta iluminando al máximo, en un hemisferio es el solsticio de verano y en el hemisferio contrario es el solsticio de invierno.

En el momento que ambos hemisferios están iluminados por igual, se produce el equinoccio, con las estaciones de primavera y verano como las que tienen las temperaturas más altas y en las de otoño y de invierno, las temperaturas son más templadas y frías.

El solsticio de verano ha sido reconocido y celebrado por muchas culturas a lo largo y ancho del mundo.

Los antiguos egipcios, por ejemplo, construyeron las grandes pirámides de forma que el Sol, visto desde la esfinge, se situase exactamente entre dos de las pirámides en el solsticio de verano.

La cultura inca celebraba su correspondiente solsticio de invierno con una ceremonia llamada Inti Raymi, que incluía ofrendas de comida y sacrificios de animales e incluso de personas.

Recientemente, los arqueólogos han descubierto restos de un observatorio astronómico en una ciudad maya enterrada en Guatemala, en la que los edificios estaban diseñados de modo que se alineaban con el Sol durante los solsticios. Durante esos días, la población de la ciudad se resguardaba en el observatorio para contemplar a su rey dando órdenes a los cielos.

Y quizás el más famoso, el monumento de Stonehenge en Reino Unido, ha sido asociado con los solsticios de verano e invierno durante más de 5.000 años. Los observadores en el centro de estas piedras pueden contemplar el amanecer del solsticio de verano sobre Heel Stone, que se encuentra justo en el exterior del círculo principal de Stonehenge.

ACIVIDAD SOLAR. Eclipses y observación nocturna

Eclipses

Durante el verano se producirán tres eclipses: dos parciales de Sol el 13 de julio y el 11 de agosto y otro total de Luna el 27 de julio. El eclipse parcial de Sol del 13 de julio será visible en el sur de Australia y en la costa antártica. El eclipse total de Luna del 27 de julio será visible en Sudamérica, Europa, África, Asia y Oceanía; este eclipse será visible desde España. El eclipse parcial de Sol del 11 de agosto será visible en el norte de Europa y el noreste de Asia.

 

Observación nocturna del cielo en verano

Visibilidad de los planetas. Venus y Júpiter serán visibles al atardecer durante todo el verano. Marte comenzará la estación siendo visible al amanecer, a finales de julio será visible toda la noche, pasando a verse al atardecer al comienzo del mes de agosto. Saturno será visible durante toda la noche al principio del verano, pasando a ser visible al atardecer en el mes de julio.

Fases de la luna. La primera luna llena del verano se dará el 28 de junio, siendo las dos siguientes el 27 de julio y el 26 de agosto. Las lunas nuevas del verano ocurrirán el 13 de julio, el 11 de agosto, y el 9 de setiembre.

Lluvias de meteoros. Dos lluvias de meteoros destacan durante el verano. Las deltas Acuáridas alcanzan su máximo ritmo alrededor del 30 de julio. Las populares Perseidas alcanzan su máximo alrededor del 12 de agosto. La casi coincidencia de este máximo con la luna nueva, que garantiza un cielo oscuro durante toda la noche, hacen que el 2018 sea un año excelente para observar las Perseidas.

Constelaciones. Alrededor de la estrella Polar, se verán a lo largo de la noche Casiopea, Cefeo, el Cisne, el Dragón y las dos Osas. De Este a Oeste, se verán Pegaso, el Águila, la Coronal Boreal y la Cabellera de Berenice. Cerca del horizonte se verán a lo largo de la noche algunas de las constelaciones zodiacales, de la Virgen a Acuario, esta última ya cerca del amanecer. Entre las estrellas más brillantes visibles en esta época destacan las que constituyen el “triángulo del verano”: Altair (en el Águila), Deneb (en el Cisne) y Vega (en la Lira).


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